jueves, 24 de julio de 2014

El papel de los economistas en la Política.

El papel de los economistas en la sociedad se relaciona con su capacidad para explicar y predecir. Pero el error es creerse que uno ya lo sabe todo. Los críticos de Leontief (inventor de la econometría), que argumentan el análisis insuficiente de los hechos, son cada vez más numerosos. Y esto debería alertarnos: cuidado con las categorías estadísticas falsas, los modelos basados en supuestos no justificados por los hechos, en afirmaciones categóricas fundamentadas únicamente en datos cuantitativos...

Las relaciones entre los economistas y políticos son delicadas, ya que la política se utiliza para manejar a los hombres, tanto en cuanto usuarios e integrantes de “lo público”.

Aquellos que tienen el conocimiento en un tema, a menudo son reacios a dejar que los políticos gestionen sobre temas que no conocen con suficiente profundidad. Y aquellos que tienen que hacer política, a menudo son reacios a dejar que los que tienen el conocimiento de determinados aspectos de la realidad social intervengan en los procesos de decisión, por temor a que contradigan su “modus operandi”.

Ante este escenario… ¿cuál es su papel de los economistas en la formulación de políticas? ¿Qué conflictos y qué frustraciones que encuentran los economistas en el ejercicio de su profesión? ¿Qué presiones hay sobre ellos en ese ejercicio? ¿Cómo definen los economistas los problemas ante los que se encuentran para ese ejercicio profesional? ¿Qué efectos tienen sus consejos y/o decisiones en la política? ¿Qué tipo de relaciones se forman entre los intelectuales (no solo los economistas) y los líderes políticos?

Los cambios siempre son dolorosos. En el ejercicio de su profesión, un investigador en ciencias sociales está necesariamente involucrado personalmente con estos cambios. Por lo tanto, es normal que la ideología de cada investigador influya en su visión de la sociedad y de las soluciones que plantea ante los problemas de la misma. En un debate sobre el papel de los economistas, debemos tener en cuenta el “color” ideológico del economista. El pluralismo ideológico es un factor de progreso, ya que obliga a contrastar cualquier teoría que, si es compatible con los preceptos de funcionamiento de las variables macro y microeconómicas, es políticamente defendible. Para el economista, la clave está en ayudar a las personas a administrar mejor sus propios asuntos.

¿En qué errores suele “caer” el economista? En esencia explicar mal los cambios actuales en la sociedad, el error al examinar y analizar el comportamiento de los individuos como partes integrantes de esferas económicas y sociales más amplias. No aportar nuevas soluciones, no avanzando en actitudes y no contrarrestando el proceso natural de tendencia a la concentración de poder de los individuos en las organizaciones, cayendo en el enorme peligro de la burocratización que amenaza las sociedades actuales.

Esta situación nos lleva ineludiblemente a plantearnos la pregunta de sobre qué base establecer las relaciones entre economistas y políticos hoy.

El político se reafirma en la de que él sabe más acerca de la sociedad y las personas, por los años de lucha política en el terreno, que el técnico sociológico, el economista. En estas condiciones, ¿por qué habría que darle más margen para su trabajo?

Los economistas se resisten a estudiar la diversidad, prefiriendo aplicar sus conocimientos a nivel agregado, lo que les profiere cierta dificultad para entender el significado de las innovaciones y “encajarlos” con los principales acontecimientos del siglo pasado o por venir. Esta resistencia les representa una fuente de conflicto con las necesidades de los políticos, necesitados de un buen conocimiento de la diversidad y un mejor entendimiento del futuro.

En este contexto, el papel de los economistas y sus “servicios” es difícil: podemos pasar de una "consulta-información" a una "consulta-negociación" entre economista y político.

Los economistas has de intervenir para crear conciencia de los problemas y análisis de los mismos, pero no con un consejo genérico, sino con respuestas concretas y de aplicación real. Para ayudar y colaborar “mano a mano” con el político en la toma de decisiones, sin pretender desplazar la visión humanista por una técnica y economicista, que ha de limitarse a ser complementaria, decisivamente, de la primera.

No hay comentarios:

Publicar un comentario