viernes, 27 de diciembre de 2013

Los impulsos de la creatividad

Parece que una de las salidas más rápidas a la generalizada situación de desocupación actual puede ser la autoocupación o autoempleo.

Juega, en este escenario, un papel muy importante la creatividad del nuevo empresario.

Existen numerosos rasgos característicos de una cultura empresarial.

Pero la premura y el servilismo a la brevedad me obligan a seleccionar de entre ellos los que, aparentemente, pertenecen a una misma realidad: por un lado, el conformismo, la estabilidad y la planificación; y, por otro, y ligados a los primeros, la originalidad, la innovación y la adaptación permanente.

Lo que tienen en común estas tres parejas es estar basadas en el eje cambio/no cambio, ya que el movimiento, como algo fundamental, supone un criterio básico de distinción.

Sin embargo, las tres parejas no son exactamente equivalentes.

La pareja más radical la forman estabilidad e innovación, porque, efectivamente, son términos cercanos a los de cambio y no cambio: innovar, es, sin duda, cambiar, y estabilidad significa necesariamente la negación de todo futuro cambio.

Pero hay que tener en cuenta que los términos están tomados aquí en un sentido valorativo, casi ético. Una empresa estable, en ese sentido, es una empresa que se contenta con lo que ha conseguido. Una empresa innovadora es aquella que está continuamente cambiando de manera racional. Como se sabe, la innovación en algunos momentos se convierte en una condición de supervivencia y, por esta misma razón, debería entenderse como una actitud paradójicamente permanente y no como la actuación de una época de especial dificultad.

Si se pasa a otra pareja, la de conformismo/creatividad, se entra en un aspecto más interiorizado.

El vocablo "conformismo" alude a una situación que evidencia la falta de unas metas claras. Creatividad, por su lado, es algo más que innovación, ya que el sentido de ésta no es necesariamente creativo. De hecho, la mayoría de las innovaciones son aceptadas, es decir, suponen una aceptación del cambio que han realizado otros. Creatividad, por su parte, envuelve la idea de que la innovación es propia.

La creatividad es uno de los rasgos que mejor definen el estilo de empresa. Detrás de empresas creativas hay una secuencia de imitadores. La creatividad es, en cierto modo, consustancial a la empresa y está en su misma esencia, ya que emprender significa, en principio, acometer algo que se presenta como nuevo, al menos en algún aspecto. Es cierto que en un panorama económico hay empresas, por así decir, repetitivas, pero una de las condiciones de la supervivencia y de la rentabilidad, es precisamente, distinguirse.

La tercera pareja opone planificación a adaptación permanente, pero lo que sucede es que el término planificación cargado, en estos momentos, de un contenido casi peyorativo, ya que recuerda un tipo de economía (la planificada) opuesta a la economía de mercado y objeto de un clamoroso fracaso en todos los países donde se ha llevado a cabo.

Del juego cruzado de esas tres parejas se deduce que la empresa ha de hacer el esfuerzo de aglutinar todas las anteriores tendencias, bajo el término de la "creatividad".

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